Muchos padres utilizan el chupete para calmar al bebé, ayudarle a conciliar el sueño o reducir el llanto. Aunque puede ser útil en determinadas etapas, es importante entender la relación entre el chupete y la salud dental infantil, ya que su uso prolongado puede afectar al desarrollo de los dientes y de los maxilares.
En odontopediatría se vigilan especialmente los hábitos de succión, como el uso del chupete o chuparse el dedo, porque pueden influir en el crecimiento oral del niño. En este post te explicamos cómo se relacionan el chupete y la salud dental infantil, qué problemas puede causar y cuándo conviene retirarlo.
¿ES PERJUDICIAL EL USO DEL CHUPETE PARA LOS DIENTES?
Durante los primeros meses de vida, el chupete puede ser un gran aliado para tranquilizar al bebé. Cuando se utiliza de forma moderada, no suele provocar alteraciones en el desarrollo de la boca.
El problema aparece cuando su uso se prolonga durante años o cuando el niño lo utiliza durante muchas horas al día. La presión constante que ejerce sobre el paladar, las encías y los dientes puede provocar cambios en la posición de las piezas dentales y en la forma de la arcada.
PROBLEMAS DENTALES ASOCIADOS AL USO PROLONGADO DEL CHUPETE
1. Mordida abierta anterior
Es el problema más común relacionado con el uso prolongado del chupete. Se produce cuando los dientes superiores e inferiores no llegan a tocarse al cerrar la boca, quedando un espacio entre ellos.
Esto puede afectar tanto a la estética como a funciones importantes, como la masticación o la pronunciación de algunos sonidos.

2. Mordida cruzada
El uso prolongado del chupete también puede provocar un estrechamiento del paladar. En estos casos, los dientes superiores encajan por dentro de los inferiores al morder.
Para corregir este tipo de maloclusión, en muchas ocasiones es necesario recurrir a un tratamiento de ortodoncia.

3. Alteraciones en el crecimiento del maxilar
La succión del chupete genera una presión constante que puede afectar al desarrollo de los huesos maxilares. Esto puede influir tanto en la forma del paladar como en la posición de los dientes, alterando su alineación.
4. Problemas en el habla
La posición de los dientes y la forma del paladar también pueden influir en el lenguaje. Si existe una malposición dental, algunos niños pueden presentar dificultades para pronunciar correctamente ciertos sonidos o palabras.
¿HASTA QUÉ EDAD ES RECOMENDABLE USAR EL CHUPETE?
El uso del chupete debe ser limitado y temporal. Por eso, se recomienda retirarlo entre los 12 y los 24 meses de edad, que es el momento en el que el niño empieza a desarrollar otras formas de consuelo.
Si la retirada resulta difícil, puede prolongarse hasta los 3 años como máximo. A partir de esa edad, el riesgo de que aparezcan alteraciones dentales o del desarrollo maxilar es mayor.
Cuando el chupete se retira a tiempo, muchas de las alteraciones que hayan podido aparecer pueden corregirse de forma natural a medida que el niño crece y se desarrollan los dientes permanentes.
CONSEJOS PARA RETIRAR EL CHPUETE DE FORMA PROGRESIVA
1. Reducir su uso poco a poco
Es recomendable limitar el chupete a momentos concretos, como por ejemplo la hora de dormir.
2. Explicar el cambio al niño
Hablar con el niño y explicarle de manera positiva que ya es mayor puede ayudar a que el proceso sea más fácil.
3. Sustituir el chupete por otro objeto de consuelo
Cambiar el chupete por un peluche, una manta u otro objeto que le aporte seguridad puede ser una buena alternativa.
4. Establecer una fecha especial para despedirse del chupete
La paciencia y la constancia son fundamentales para que el niño abandone este hábito sin estrés. Algunas familias recurren a pequeñas historias o rituales para hacer el proceso más sencillo y llevadero.
IMPORTANCIA DE LAS REVISIONES PERIÓDICAS CON EL ODONTÓLOGO ESPECIALISTA EN NIÑOS
Las revisiones periódicas son esenciales para detectar cualquier alteración a tiempo. El odontólogo especialista en niños puede evaluar la evolución de la dentición y comprobar si el uso del chupete está afectando al desarrollo oral.
Además, estas visitas permiten enseñar tanto a los padres como al propio niño cuáles son los hábitos de higiene oral más adecuados desde edades tempranas.








